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jueves, 25 de julio de 2013

Sor Juana Inés de la Cruz

Juana de Asbaje y Ramírez;¿1648?-1695
  
 
















Arguye de inconsecuentes el gusto
y la censura de los hombres que en
las mujeres acusan lo que causan.




 

    Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:
 
   si con ansia sin igual         5
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
 
  Combatís su resistencia,
y luego con gravedad             10
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.
 
  Queréis con presunción necia
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Tais,           15
y en la posesión, Lucrecia.
 
  ¿Qué humor puede ser más raro
que el que falta de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?      20
 
  Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.
 
  Opinión ninguna gana,          25
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata
y si os admite, es liviana.
 
  Siempre tan necios andáis
que con desigual nivel           30
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.
 
  ¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende      35
y la que es fácil enfada?
 
  Mas entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos enhorabuena.           40
 
  Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.
 
  ¿Cuál mayor culpa ha tenido    45
en una pasión errada,
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?
 
  ¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:      50
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?
 
  Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis        55
o hacedlas cual las buscáis.
 
  Dejad de solicitar
y después con más razón
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.      60
 
  Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.
 
 
Estrofa: Una serie de redondillas (cuatro versos de ocho sílabas con la rima abba)
 
Sílabas:  Ocho sílabas en cada verso
 
   1   2   3  4     5  6 7      + 1 = 8
  Hombres necios que_acusáis
 
1  2  3 4   5   6 7             + 1 = 8
a la mujer sin razón,
 
 1   2    3  4     5  6  7      + 1 = 8
sin ver que sois la_ocasión
 
 1  2  3  4   5  6  7           + 1 = 8
de lo mismo que culpáis:
  
Rima:  Rima perfecta, con el esquema abba
 
  Hombres necios que acusáis        a
a la mujer sin razón,               b
sin ver que sois la ocasión         b
de lo mismo que culpáis:            a


viernes, 19 de octubre de 2012

JUAN DE DIOS PEZA (Fusiles y Muñecas)

Juan de Dios Peza
         (1852-1910)

Nace en 1852 en la ciudad de México Juan de Dios Peza, quien es bendecido con una preclara inteligencia, a la vez que con un medio ambiente propicio para desarrollar todos sus talentos, pues al ingresar en 1869 a la Escuela Nacional Preparatoria inmediatamente se convierte en el alumno predilecto de un gran pensador Mexicano; Ingacio Ramírez, "El Nigromante" Al egresar de ese centro de estudios ingresa a la Escuela de Medicina donde establece gran amistad con otro grande de aquel tiempo; Manuel Acuña. Quien lo llega a estimar al grado de llamarlo "hermano". Peza, fue un hombre liberal, el liberalismo estaba en boga en aquella época, su entusiasmo y apasionamiento por dicho movimiento lo llevo a renunciar a sus estudios para entregarse de lleno al periodismo.
En 1878 es nombrado secretario de la legación de México en España, al lado de Riva Palacio. Y de nuevo su destino lo lleva a unirse a otras grandes luminarias de aquella época pues en Madrid se rodea y sociabiliza con personajes como el politico Castelar, y escritores como Núñez de Arce, Campoamory Selgas.

EL AHUEHUETE
(DE SANTA MARIA DEL TULE, OAXACA)

El Árbol del Tule y/o Sabino (Árbol de iluminación), es el árbol con el diámetro de tronco más grande del mundo. Es un ahuehuete (taxodium mucronatum) que se localiza en el atrio de la  iglesia de Santa  María del Tule, Oaxaca, México, a aproximadamente a 12 km de la capital del estado, Oaxaca de Juárez, sobre la carretera a  Mitla.
¡CON QUE POMPA A LA VISTA
TE PRESENTAS TITAN DE ESTAS RISUEÑAS
SOLEDADES!

SI SACUDEN TU COPA LAS TORMENTAS
SOLLOZAN EN TUS RAMAS LAS EDADES.

¿QUÉ TE PUEDO DECIR?

INSPIRAS TANTO QUE A MI ME BASTA RECOGER
TU NOMBRE Y DARTE MI BAUTISMO COMO CANTO

¡JUNTO A UN ARBOL ASI NADA ES EL HOMBRE!

Fusiles y Muñecas
CUADRO REALISTA

Juan y Margot, dos ángeles hermanos
Que embellecen mi hogar con sus cariños
Se entretienen con juegos tan humanos
Que parecen personas desde niños.

Mientras Juan, de tres años, es soldado
Y monta en una caña endeble y hueca,
Besa Margot con labios de granado
Los labios de cartón de su muñeca.

Lucen los dos sus inocentes galas,
Y alegres sueñan en tan dulces lazos;
El, que cruza sereno entre las balas;
Ella, que arrulla un niño entre sus brazos.

Puesto al hombro el fusil de hoja de lata,
El kepis de papel sobre la frente,
Alienta el niño en su inocencia grata
El orgullo viril de ser valiente.

Quizá piensa, en sus juegos infantiles,
Que en este mundo que su afán recrea,
Son como el suyo todos los fusiles
Con que la torpe humanidad pelea.

Que pesan poco, que sin odios lucen,
Que es igual el más débil el más fuerte,
Y que, si se disparan, no producen
Humo, fragor, consternación y muerte.

¡Oh, misteriosa condición humana!
Siempre lo opuesto buscas en la tierra;
Ya delira Margot por ser anciana,
Y Juan, que vive en paz, ama la guerra.

Mirándoles jugar me aflijo y callo:
¿Cuál será sobre el mundo su fortuna?
Sueña el niño con armas y caballo,
La niña con velar junto a la cuna.

El uno corre de entusiasmo ciego,
La niña arrulla a su muñeca inerme,
Y mientas grita el uno: Fuego! fuego,
La otra murmura triste: Duerme, duerme.

A mi lado ante juegos tan extraños
Concha, la primogénita, me mira:
¡Es toda una persona de ses años
Que charla, que comenta y que suspira!

¿Por qué inclina su lánguida cabeza
Mientras deshoja inquieta algunas flores?
¿Será la que ha heredado mi tristeza?
¿Será la que comprende mis dolores?

Cuando me rindo del dolor al peso,
Cuando la negra duda me avasalla,
Se me cuelga del cuello, me da un beso,
Se le saltan las lágrimas y calla.

Sueltas sus trenzas claras y sedosas,
Y oprimiendo mi mano entre sus manos,
Parece que medita en muchas cosas
Al mirar cómo juegan sus hermanos.

Margot, que canta en madre transformada,
Y arrulla a un hijo que jamás se queja,
Ni tiene que llorar desengañada,
Ni el hijo crece, ni se vuelve vieja.

Y este guerrero audaz de tres abriles
Que ya se finge apuesto caballero,
No logra en sus campañas infantiles
Manchar con sangre y lágrimas su acero.

¡Inocencia! ¡Niñez! ¡Dichosos nombres!
Amo tus goces, busco tus cariños;
Cómo han de ser los sueños de los hombres,
Más dulces que los sueños de los niños!

¡Oh, mis hijos! No quiera la fortuna
Turbar jamás vuestra inocente calma,
No dejéis esa espada ni esa cuna:
¡Cuando son de verdad, matan el alma!


El Nido

Mira ese árbol que a los cielos
sus ramas eleva erguido;
en ellas columpia un nido
en que duermen tres polluelos.

Ese nido es un hogar;
no lo rompas, no lo hieras:
sé bueno y deja a las fieras,
el vil placer de matar.

sábado, 1 de octubre de 2011

GUILLERMO PRIETO


GUILLERMO PRIETO (1818-1897)

A través de su obra, el pueblo mexicano palpita y se descubre. Plasmó en su obra las penas y las ilusiones de sus hermanos.

"Yo soy quien, vagando, cuentos fingía y ecos del pueblo, que recogía, torné en cantares, porque era el pueblo humilde toda una ciencia. Y era escudo en mis luchas con la indigencia y en mis pesares."

Cantando las epopeyas nacionales creó la poesía heroica mexicana, brindando así, al pueblo, el conocimiento de su verdadero valor.

Manteniendo siempre firme la bandera del liberalismo, permaneció al lado de Benito Juárez, sin flaquear.

El romanticismo de Guillermo Prieto radica en la forma más que en el contenido.

Guillermo Prieto, nace en la ciudad de México en 1818. Bajo la tutela de Andrés Quintana Roo consigue una plaza en la Aduana de México e inicia sus estudios en el Colegio de San Juan de Letrán. Publica algunos poemas en el Calendario de Galván y se inicia como redactor del Diario Oficial siendo presidente Anastasio Bustamante. Publica una sección de crítica teatral: Los Lunes de Fidel (su seudónimo, en el periódico El Siglo XIX). Colabora en El Monitor Republicano y funda con Ignacio Ramírez la publicación satírica Don Simplicio. Es diputado del partido liberal en 15 ocasiones incluyendo la del Congreso Constituyente de 1857 donde representa al estado de Puebla. Se desempeña como Ministro de Hacienda con los presidentes Arista, Bustamante y Juárez. De profundas convicciones liberales defiende el Plan de Ayutla. Autor prolífico escribe poesía, teatro y prosa, la característica común de su obra es el empeño por destacar el costumbrismo y el folclor nacionales. Es cofundador de la Academia de Letrán. Sus obras poéticas más importantes son Musa Callejera (1883) y Romancero Nacional. Su pasión política se pone de manifiesto en las crónicas costumbristas Memorias de mis Tiempos, obra que abarca de 1828 a 1853. Se desempeña como maestro de Historia Patria y de Economía Política en el Colegio Militar. Gran figura por su honradez y patriotismo, muere en Tacubaya a los 79 años de edad.

Benito Juárez, prisionero en Guadalajara por Antonio Landa, salva la vida por la elocuencia de Guillermo Prieto (Marzo 14 de 1858).

Aprehendido el presidente Benito Juárez y los miembros de su gabinete el día anterior en la ciudad de Guadalajara, irrumpen en el Palacio de Gobierno -donde se les tenía, el teniente Filomeno Bravo y veinticinco de sus soldados, quienes llevan el firme propósito de fusilarlos a todos.


“¡Alto, los valientes no asesinan!... sois unos valientes, los valientes no asesinan, sois mexicanos, éste es el representante de la ley y de la patria”. Entonces, los soldados sin aguardar otra orden echaron sus armas al hombro y se quedaron impasibles.


El propio Guillermo Prieto escribiría después sobre el suceso:


"Los rostros feroces de los soldados, su ademán, la conmoción misma, lo que yo amaba a Juárez... yo no sé... se apoderó de mi algo de vértigo o de cosa de que no me puedo dar cuenta ... Rápido como el pensamiento, tomé al señor Juárez de la ropa, lo puse a mi espalda, lo cubrí con mi cuerpo ... abrí mis brazos ... y ahogando la voz de "fuego" que tronaba en aquel instante, grité: "¡Levanten esas armas!, ¡levanten esas armas!, ¡los valientes no asesinan ... !" y hablé, hablé, yo no sé qué hablaba en mí que me ponía alto y poderoso, y veía, entre una nube de sangre, pequeño todo lo que me rodeaba; sentía que lo subyugaba, que desbarataba el peligro, que lo tenía a mis pies... Repito que yo hablaba, y no puedo darme cuenta de lo que dije... a medida que mi voz sonaba, la actitud de los soldados cambiaba... un viejo de barbas canas que tenía al frente, y con quien me encaré diciéndole: "¿Quieren sangre? ¡Bébanse la mía...!" alzó el fusil... los otros hicieron lo mismo... Entonces vitoreé a Jalisco.


Los soldados lloraban protestando que no nos matarían y así se retiraron como por encanto... Bravo se pone de nuestro lado.


Juárez se abrazó de mí... mis compañeros me rodeaban llamándome su salvador y salvador de la Reforma... Mi corazón estalló en una tempestad de lágrimas."


Sobre su discurso, Justo Sierra señalaría: “era el efecto, casi físico de aquella voz musical, comunicadora como ninguna de emoción, que estaba hecha para penetrar en el corazón del pueblo, de donde salían aquellos hombres”.


Para los liberales del siglo XIX, el primer dogma no era el ejercicio del poder sino la limitación del poder. Habían nacido de espaldas al pasado monárquico y habían sufrido el caudillismo santanista, por eso buscaron constituir la división de poderes y las más plenas libertades cívicas y políticas. Su única religión pública (en privado muchos eran católicos) era la Ley y el Derecho, que escribían con mayúsculas. Cuando en 1865 Juárez torció el Derecho y la Ley para reelegirse y asumir lo que Rabasa llamó su “dictadura democrática”, su amigo Guillermo Prieto –que le había salvado la vida– escribe:


Juárez era la exaltación de la Ley, porque su fuerza era el Derecho [...] ¿Qué queda de todo eso? [...] ¿A quién acatamos? ¿Varía de esencia que ayer se llamara Santa Anna [...] y que hoy se llame Juárez el suicida? Supongamos que Juárez era necesario, excelso, heroico, inmaculado en el poder, ¿lo era por él o por sus títulos? [...] Me asusta contemplar a Juárez revolucionario [...] ¿Tú te figuras revolucionario a Juárez? ¿Te figuras lo que habré sufrido?

Como se ve, los liberales usaban la palabra “revolución” como una ruptura del delicado y frágil orden constitucional que habían dado a México. La única legitimidad posible para acceder al poder era la de la ley y los votos. De romperla, todo el entramado institucional se vendría abajo. Y se vino abajo, en efecto, con la irrupción de un popularísimo caudillo, Porfirio Díaz.

    EL ROMANCE DE LA MIGAJITA

    
"¡Détente, que está rendida,
eh, contente, no la mates!"
     Y aunque la gente gritaba
y corría como el aire,
cuando quiso ya no pudo,
aunque quiso llegó tarde,
que estaba la Migajita
revolcándose en su sangre. . .
     Sus largas trenzas en tierra,
con la muerte al abrazarse,
la miramos de rodillas
ante el hombre, suplicante;
pero él le dio tres metidas
y una al sesgo de remache.
     De sus labios de claveles
salen dolientes los ayes,
se ven entre sus pestañas,
los ojos al apagarse. . .
     Y el Ronco está como piedra
y entre los sicofantes,
que lo atan codo con codo
para llevarlo a la cárcel.
  ***
     "Ve al hospital, Migajita,
vete con los platicantes,
y atente a la Virgen pura
para que tu alma se salve.
     ¡Probe casa sin tus brazos!
¡Probecita de tu madre!
     ¿Y quién te lo hubiera dicho?
Tan preciosa como un ángel,
con tu rebozo de seda,
con tus sartas de corales,
con tus zapatos de raso,
que ibas llenando la calle,
como guardando tus gracias,
porque no se derramasen.

     “El celo es punta de rabia,
el celo alcanzó matarte,
que es veneno que hace furias
las más finas voluntades.”

Esto dijo con conciencia
una siñora ya grande
que vido del peapa al pepe
cómo pasó todo el lance.

     Y yendo y viniendo días
la Migajita preciosa
fue retoñando en San Pablo;
pero la infelice era otra;
está como pan de cera,
el aigre la desmorona,
se le pintan las costillas,
se alevanta con congoja;
sólo de sus lindos ojos
llamas de repente brotan.
               ***            
     "Muerto. . .¡dése!" A la ventana
la probe herida se asoma,
y vio que llevan difunto,
por otra mano alevosa,
a su Ronco que idolatra,
que fue su amor y su gloria.
     Olvida que está baldada
y de sus penas se olvida,
y corre como una loca
y al muerto se precipita,
y aulla de dolor la triste
llenándolo de caricias.
     "Madre, mi madre, le dice,
-que su madre la seguía -
vendan mis aretes de oro,
mis trastes de loza fina,
mis dos rebozos de seda,
y el rebozo de bolita;
vendan mis tumbagas de oro,
y de coral la soguilla,
y mis arracadas grandes,
guarnecidas con perlitas;
vendan la cama de fierro,
y el ropero y las camisas,
y entierren con lujo a este hombre
porque era el bien de mi vida;
que lo entierren con mi almohada
con su funda de estopilla,
que pienso que su cabeza
con el palo se lastima.
     “Que le ardan cirios de cera,
cuatro, todos de a seis libras;
que le pongan muchas flores,
que le digan muchas misas,
mientras que me arranco el alma
para hacerle compañía.
     “Tú, ampáralo con tu sombra,
sálvalo, Virgen María:
que si en esta positura
me puso, lo merecía;
no porque le diera causa,
porque era suya mi vida. . .”

Y dando mil alaridos
la infelice Migajita,
se arrancaba los cabellos,
y aullando se retorcía.
     De pronto los gritos cesan,
de pronto se quedó fija:
se acercan los practicantes,
la encuentran sin vida y fría,
y el silencio se distiende
convirtiendo en noche el día.

En el panteón de Dolores,
lejos, en la última fila,
entre unas cruces de palo
nuevas o medio podridas,
hay una cruz levantada
de pulida cantería,
y en ella el nombre del Ronco,
"Arizpe José Marías",
y al pie, en un montón de tierra,
medio cubierto de ortigas,
sin que lo sospeche nadie
reposa la Migajita,
flor del barrio de la Palma
y envidia de las catrinas.

Bibliografía:
Albun de Oro de la Poesía Mexicana
Editores Mexicanos Unidos, S. A.

sábado, 20 de agosto de 2011

LA VIDA ES SUEÑO

Pedro Calderón de la Barca
(1600-1681)
Poeta y dramaturgo más grande de la literatura española.

 “La Vida es Sueño”

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí,
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

martes, 12 de octubre de 2010

PABLO NERUDA

Me gustas cuando callas


ME gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

QUEDA PROHIBIDO
Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber que hacer
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreir a los problemas,
no luchar por los que quieres,
abandonarlo todo por miedo,  
no convertir en realidad tus sueños
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus dudas y mal humor.  
Queda prohibido dejar a tus amigos,  
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarlos sólo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,  
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,  
olvidar a toda la gente que te quiere. 
Queda prohibido no hacer las cosas por tí mismo,
no creer en Dios y hacer tu destino,  
tener miedo a la vida y a sus compromisos,  
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte  olvidar sus ojos, su risa,  
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,  
pensar que sus vidas valen menos que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia 
dejar de dar gracias a Dios por tu vida, 
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da,
también te lo quita. 
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores  
no sentir que sin ti, este mundo no sería igual.