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jueves, 12 de julio de 2012

NATURALEZA INVERNAL


El la primavera, las plantas renacen y evidencian la vida en su mayor esplendor;  en el verano los follajes tiernos de la estación anterior alcanzan la madurés, ofreciendo a nuestros sentidos inagotables percepciones de colores, aromas y cantos;  en el otoño se despojan de sus viejas vestiduras para pasar el invierno desnudos y expuestos, solamente para recibir de nuevo la primavera y volver a la plenitud de la vida.  


En la primavera, nuestros sentidos, temperamento, expectativas, actitudes, ideas, etc., se agudizan, nos renovamos y fortalecemos, experimentamos  la mayor alegría y deseos de vivir por siempre;  en el verano, crecemos, equilibramos, valoramos, exponemos, nos manifestamos y compartimos;  en el otoño, maduramos, nos tranquilizamos, analizamos, autocriticamos, pero no nos despojamos de nuestras viejas vestiduras y mucho menos las renovamos; pasamos al inclemente invierno en óptimas condiciones, pero también nos enfermamos, nos deprimimos y hasta renegamos, perdemos la esperanza de renacer con la nueva primavera que nunca más llegará, finalmente, nos redimimos, conformamos y aceptamos.


sábado, 22 de enero de 2011

CONTRASTES

TUXTLA GUTIERREZ, CHIAPAS, MEXICO.
Tan natural y común, imágenes como esta seguramente se nos presentan con cierta frecuencia, pero nuestra indiferencia es inaudita, al grado de pasar inadvetida en nuestra enajenada vida.

Mas vale solo que mal acompañado, reza el refrán, en seres vivos como el de esta imágen, es justificable, pero en los seres humanos es inaceptable.

En nuestro afán de transformar todo lo que está a nuestro alrededor para el logro de un mayor confort y satisfacción, realizamos obras como esta, que nos llenan de orgullo por ponernos a la altura de la modernidad, plenamente justificado por cubrir nuestras necesidades que parecen no tener fin.

Pequenos espacios verdes, a centímetros de ser devorados por ambiciosos planes modernistas, necesarios para cubrir las necesidades de los nuevos tiempos.