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martes, 12 de junio de 2012

¿QUE GOBERNANTES Y POLITICOS NECESITAMOS?

¿Qué gobernantes y políticos necesitamos?

La soberbia, el poder, la ambición, el protagonismo, la incomprensión y la inconciencia, son al parecer, los elementos que conforman la misión y visión de los que quieren “gobernar” a México; contrariamente a las necesidades del pueblo, que aunque resulte reiterativo mencionar, es la necesidad de vivir en paz y en órden, sin hambre e ignorancia, con libertad y justicia, así como, ser gobernados por políticos honestos, equilibrados, inteligentes, compasivos, respetuosos de los derechos inalienables de la sociedad y de todos los seres vivientes, conscientes de que la misión en su vida pública y biológica tienen un límite; tal como decía don Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) en su obra:

“La Vida es Sueño”

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí,
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Es evidente, que los políticos en su mayoría, fundamentan y sustentan sus triunfos en la debilidad y errores de los contrarios, pareciera que no cuentan con auténticos valores personales que los conduzcan al triunfo tan anhelado.

Autor: Abelardo Navarro Zúñiga.

viernes, 18 de mayo de 2012

INCONSECUENCIAS DE LA ELECCION

"La elección".
¡Una joya! Poema anónimo publicado en El cronista del Valle, de Bronsville, Texas, el 26 de Mayo de 1926. La hipótesis del escritor Antonio Saborit, es que el poema fue escrito por Guillermo Aguirre y Fierro, (Autor del brindis del bohemio).

Saludos electorales para este 2012.

El león falleció ¡triste desgracia!
y van, con la más pura democracia,
a nombrar nuevo rey los animales.
Las propagandas hubo electorales,
prometieron la mar los oradores,
y… aquí tenéis algunos electores:
aunque parézcales a Ustedes bobo
las ovejas votaron por el lobo;
como son unos buenos corazones
por el gato votaron los ratones;
a pesar de su fama de ladinas
por la zorra votaron las gallinas;
La paloma inocente,
inocente votó por la serpiente;
las moscas, nada hurañas,
querían que reinaran las arañas;
el sapo ansía, y la rana sueña
con el feliz reinar de la cigüeña;
con un gusano topo
que a votar se encamina por el topo;
el topo no se queja,
más da su voto por la comadreja;
los peces, que sucumben por su boca,
eligieron gustosos a la foca;
el caballo y el perro, no os asombre,
votaron por el hombre;
y con dolor profundo
por no poder encaminarse al trote,
arrastrábase un asno moribundo
a dar su voto por el zopilote.
Caro lector que inconsecuencias notas,
dime: ¿no haces lo mismo cuando votas?



viernes, 9 de septiembre de 2011

LO QUE MEXICO NECESITA

DOS CULTURAS, DOS ENFOQUES
LO QUE MEXICO REALMENTE NECESITA.- Carlos Fuentes.
LO QUE MEXICO REALMENTE NECESITA.- Carlos Kasuga Osaka

sábado, 6 de noviembre de 2010

CARTA DE HARRY S. TRUMAN AL PAPA

  
Carta del presidente Harry S. Truman al Papa Pacelli, Pio XII, la sotana del diablo.

  

Harry S. Truman




Julio de 1952
Washington, D.C.

Estimado Señor Pacelli:
Como bautista y como jefe ejecutivo de la nación más grande y poderosa del mundo, en la cual todos me llaman simplemente señor Truman, no puedo dirigirme a usted como "Su Santidad", titulo que sólo pertenece a DIOS.

Nosotros, en los Estados Unidos de América, consideramos a todos los hombres iguales delante de Dios y nos dirigimos a ellos por sus verdaderos nombres. Por eso mismo es que me dirijo a usted simplemente como señor Pacelli. El pueblo que me eligió su Jefe Ejecutivo es una nación democrática, amiga de la paz, por lo tanto, mi deber es conseguir la cooperación de aquellos que realmente hayan dado pruebas de desear la paz y de trabajar para conseguirla, no de los que gritan paz y fomentan la guerra. No creo que usted ni su iglesia estén entre los que verdaderamente desean la paz y trabajan por ella.

En primer lugar, nuestros antepasados fundadores de esta gran nación, conocedores por la historia de la naturaleza de su iglesia, amante de la política y de la guerra, sentaron como principio de nuestro gobierno no permitir su intromisión en nuestros asuntos de gobierno.


Pío XII, de nombre secular Eugenio Maria Giuseppe Giovanni Pacelli

Aprendieron bien esa lección en la historia de Europa y, por eso, estamos convencidos de que nuestra democracia durará mientras no aceptemos su intromisión, como lo hicieron los gobiernos de Europa a quienes enredaron con sus doctrinas e intrigas políticas. Thomas Jefferson, uno de los más sabios de nuestro país, dijo esto mismo cuando lo declaró: "La historia no nos muestra ningún ejemplo de pueblo alguno manejado por el clero que haya tenido un gobierno civil y libre". 
        
Por eso es usted la última persona en el mundo que pueda enseñarme la forma de dirigir a mi pueblo por el camino de la paz.

Para refrescar su memoria le recordaré algunos hechos de su predecesor en el Vaticano, el Papa Pío XI, el iniciador de toda agresión fascista en los tratados de Letrán, celebrados con Mussolini en 1929. Éste fue el principio de la traición a la civilización cristiana. Fue éste el comienzo de los horrores que sufrieron Europa y el mundo, cuyas consecuencias estamos sufriendo todavía.

Un notable escritor e historiador de mi país, Lewis Munford (que no es comunista, ni odia a los católicos), escribió lo siguiente en su libro "Faith For Living", que publico en 1940: "La traición al mundo cristiano se efectuó claramente en 1929 con el concordato celebrado con Mussolini y el Papa". Dice algo más: "Desafortunadamente los propósitos del fascismo están en gran conflicto con los de una república libre, como es la de los Estados Unidos de América.

En este tratado la Iglesia Católica...... fue su aliada, una potente aliada, de las fuerzas de la destrucción".

En esa época muy pocos de los que vivimos en los Estados Unidos conocíamos la verdadera naturaleza del fascismo, como usted y el Papa XI lo conocían, pues fueron los que fomentaron la guerra y aliaron su iglesia a él (al fascismo).

Usted mismo fue especialmente preparado, como joven sacerdote y como diplomático de la Iglesia, para el propósito específico de ayudar a Alemania a prepararse para la Segunda Guerra Mundial.

Usted y el Káiser urdieron en Suiza las intrigas contra los aliados durante la Primera Guerra Mundial. Usted estuvo doce años en Alemania, en donde tomó parte de la ascensión de Hitler al poder, habiendo celebrado acuerdos con él y con el execrado Von Papen, un segundo Papa, que ayudó a Hitler a tomar el poder y puso firma con la del cardenal Eugenio Pacelli y la de Hitler en el Concordato con el Vaticano, firmado en 1933.

Nadie creerá jamás que usted ignorara el complot que Hitler y sus nazis estaban preparado contra nosotros. El propio biógrafo católico dice que usted era durante esos años "el hombre más informado del Reich".

Después de la firma del Concordato por usted y por Von Papen, y de hacer aspersiones con agua bendita a Hitler, dándole la "impresión" de que resucitaba, Von Papen, que logró escapar de Nuremberg, se jactaba en la siguiente forma: "El tercer Reich es el primer poder que no solamente reconoce sino que pone en práctica los altos principios del papado".

Sus cardenales y obispos bendijeron en Roma las armas de guerra de los soldados enviados contra indefensos etíopes. Su cardenal Schuester, de Milán, proclamó el robo de Etiopia como una cruzada santa "para llevar en triunfo a Etiopia la Cruz de Cristo". Mientras tanto sigue usted llamando a su iglesia "la iglesia de Dios" y pretende que yo, como jefe de un estado civil, lo admita a usted como superior a mí y al pueblo de los Estados Unidos de América. Usted habla con palabras melosas sobre justicia y al mismo tiempo hace sonar los tambores para otra guerra, tal vez más terrible que las dos últimas, contra Rusia que nos ayudó a derrotar a Hitler y Mussolini.

Usted está incitando a los Estados Unidos para que cuando antes declare la guerra a Rusia, usando los mismos métodos empleados por Hitler para lograr la solidez de sus detestables y diabólicos regímenes.

Usted quiere que desperdiciemos nuestro dinero y que enviemos a nuestros jóvenes a una muerte horrible, que sobre los cadáveres de Hitler y de Mussolini terminemos la lucha que aquellos empezaron con ayuda suya y a quienes nosotros derrotamos. Sí, los Estados Unidos de América desean la paz, pues de todas las naciones solamente nosotros quedamos con alguna prosperidad y decencia.

Somos el baluarte de las libertades democráticas protestantes. Si nosotros, o la Inglaterra protestante, nos debilitáramos, su cultura católica tendría una oportunidad para gobernar otra vez el mundo, haciéndolo retroceder a la Edad Media. Si perdiésemos o nos debilitáramos con la guerra que usted está provocando contra Rusia, fácilmente procuraría el Vaticano una alianza con ella. Su predecesor el Papa Pío XI, declaró públicamente que él haría pacto con el diablo mismo, si conviniera a los intereses de la Iglesia. Por lo tanto, señor Pacelli, es mi deber como Jefe de este país predominantemente protestante, rechazar sus propuestas a guisa de alianza, de pacto de paz . "Los que comen en el plato en que el Diablo está comiendo, deben usar una cuchara muy larga".

Continuaré mi labor para lograr y mantener la paz como buen bautista, conservando los honrados principios protestantes que hicieron poderosa nuestra nación y trabajando por ellos.

Sinceramente suyo.


HARRY S. TRUMAN


PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA