lunes, 27 de diciembre de 2010

SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS, CHIAPAS

Iglesia de Santo Domingo, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México.  El contraste es manifiesto, el tiempo de la Colonia Española y el México moderno, en incesante obsesión por los tiempos idos, traidos al presente por el arte y la cultura tradicional, representada principalmente por estas añejas edificaciones y pequeños objetos, principal atractivo de los turistas que se aglomeran alrededor de los puestos comerciales para adquirirlos y conservarlos de recuerdo.

La misma iglesia, en diferente perspectiva, iluminada por un chorro de luz, que deja entrever entre sus recovecos, algunos detalles del arte de la época.


La magnificiencia del arte, olvidada detrás de pequeñas galeras en donde los comerciantes exhiben su mercancía, unos cuantos son los que se acercan y acceden al interior del templo para admirar su belleza.

Ríos de gente transita en todas direcciones por esta calle, en busca de bienes y servicios que el comercio ofrece a los turistas en una amplísima gama de satisfactores.



Da la impresión de ser un pequeño espacio, pero más bien se ve reducido por la enorme cantidad de gente reunida un solo lugar.

Un aire frío recorre el ambiente, situación que aprovechan estas vendedoras, que apenas se dan abasto para llevar a cuestas su abrigadora mercancía, bastante socorrida por los friolentos transeúntes.

El cielo y la tierra, parecen uno solo en esta hermosa vista, tomada desde el centro de la Ciudad, exactamente frente a Catedral.


A una temperatura de ocho grados centígrados a la interperie, pudimos observar esta pequeña abertura entre el cielo y la tierra,  por donde se introduce una ráfaga del sol, que además de iluminarnos, estabiliza el clima para ofrecernos un ambiente más confortable.  La cruz, los faroles y el árbol en la cima de la montaña, no se inmutan por el gélido aire y permanecen atentos a los imprevistos cambios de la naturaleza.

En primera instancia, la Catedral y enseguida el Palacio Municipal, testigos del ir y venir de la gente, que transita por la calle en forma desordenada y escucha el murmullo incoherente y el taconeo incesante de los paseantes.

Grises nubarrones cobijan en primer plano, a la Universidad Autónoma de Chiapas, y al fondo, el Arco del Carmen, parte de la Iglesia del mismo nombre, animadas siempre por la alegría y el calor de la gente.

Avenida cerrada al tránsito vehicular, limitada precisamente, en el tramo que va de la Iglesia de Santo Domingo, a la Iglesia del Carmen.